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Trampa con IA en la universidad: la conversación de honestidad que debemos tener con nuestros hijos ahora

Hace unos días leí una noticia que me dejó pensando varios días. Un catedrático español en la Universidad de Brown, en Estados Unidos, detectó evidencias «abrumadoras» de que sus estudiantes habían usado inteligencia artificial para hacer trampa en un examen. No uno o dos alumnos. Muchos. Y no en una escuelita desconocida: en una de las universidades más prestigiosas del mundo.

Mi primera reacción fue de sorpresa. La segunda, de preocupación. No por los estudiantes de Brown —que ya son adultos y tomarán sus consecuencias— sino por los nuestros. Por esa generación que está creciendo con ChatGPT como si fuera una calculadora más, y que en algún momento va a tener que decidir entre el camino fácil y el camino honesto. ¿Los estamos preparando para esa decisión?

El problema no es la inteligencia artificial, somos nosotros

Antes de señalar a la tecnología, hay que ser honestas: la trampa existía mucho antes que la IA. Copiábamos en los exámenes, pedíamos que nos pasaran la tarea, buscábamos el resumen del libro en lugar de leerlo. La tentación de tomar el camino corto no es nueva. Lo que cambió es que ahora ese camino corto es increíblemente accesible, convincente y difícil de detectar.

La inteligencia artificial no enseña a engañar. Pero sí hace que engañar sea más tentador cuando nadie ha explicado con claridad por qué el proceso importa tanto como el resultado. Y esa explicación, seamos sinceras, tiene que venir de casa antes que de la escuela.

¿Qué le estamos diciendo a nuestros hijos sobre el esfuerzo?

Aquí está el fondo del asunto: cuando un estudiante universitario decide que está bien entregar un examen hecho por una IA, lo que realmente está diciendo es que el aprendizaje no vale la pena. Que el título importa más que lo que representa. Y esa actitud no apareció de la nada en los 18 años; se fue construyendo poco a poco, con mensajes que a veces les mandamos sin darnos cuenta.

¿Cuántas veces hemos celebrado la calificación sin preguntar cómo la consiguieron? ¿Cuántas veces hemos resuelto nosotras el problema en lugar de acompañarlos a que lo resuelvan solos? No lo digo para echarnos culpas —ya tenemos suficientes— sino para ver dónde está la oportunidad.

La conversación que sí podemos tener en casa

No necesitamos ser expertas en tecnología para hablar de esto con nuestros hijos. Solo necesitamos hablar. Algunas preguntas que han funcionado en mi casa y que puede que sirvan en la tuya:

  • ¿Para qué estudias esto? ¿Qué quieres aprender de verdad?
  • Si usas la IA para hacer tu tarea, ¿qué aprendiste tú?
  • ¿Qué crees que pasa cuando alguien llega a su trabajo sin saber realmente hacer lo que dice que sabe?

No se trata de satanizar la tecnología. La inteligencia artificial es una herramienta real que nuestros hijos van a usar toda su vida profesional. El punto es enseñarles a usarla con criterio y con honestidad: para investigar, para organizar ideas, para aprender más rápido, no para saltarse el aprendizaje.

Lo que queremos para ellos va más allá de una calificación

En México y en toda América Latina, las familias hemos hecho sacrificios enormes para que nuestros hijos lleguen a la universidad. Muchas de nosotras no pudimos ir, o fuimos con muchas limitaciones. Ese esfuerzo colectivo merece más que un título que no representa nada real.

Pero más allá del título, lo que queremos es que sean personas íntegras. Que cuando estén solos frente a una decisión difícil —en el trabajo, en una relación, en cualquier parte— sepan que la honestidad tiene valor aunque nadie esté mirando. Eso no se aprende en una clase de ética. Se aprende en casa, en conversaciones cotidianas, en el ejemplo que damos.

La crisis de integridad académica que está viviendo el mundo no va a resolverse bloqueando apps. Se va a resolver criando hijos que entiendan por qué hacer las cosas bien importa. Y eso, mamás, sí está en nuestras manos.

¿Has hablado con tus hijos sobre el uso responsable de la IA? Me encantaría leer tu experiencia en los comentarios.

Fuente: El País

Firma Chuy Cruz

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