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¿Sabe la escuela de tus hijos qué hacer en una emergencia? Lo que toda mamá debería preguntar

Hace unos días leí sobre un director de escuela en Nepal que, gracias a que actuó rápido ante una alerta de inundación, logró evacuar a casi novecientos niños antes de que el agua llegara a las aulas. Novecientos niños. Me quedé con ese número en la cabeza y con una sola pregunta: ¿la escuela de mis hijos sabe qué hacer si algo así pasa?

No te lo pregunto para asustarte. Te lo pregunto porque confiamos la vida de nuestros hijos a esas instituciones durante ocho, nueve, diez horas al día, y el mínimo que podemos pedir es saber cómo responderían ante una emergencia. Hoy quiero hablar de eso: de qué preguntar, qué esperar y —también— cómo hablar con los niños sobre estas cosas sin convertir su mundo en un lugar aterrador.

La confianza no llega sola: hay que construirla

Mandamos a nuestros hijos a la escuela y damos por hecho que estarán seguros. En general sí lo están, pero «en general» no es lo mismo que «pase lo que pase». Las escuelas en México —públicas y privadas— están obligadas a tener un Programa Interno de Protección Civil. Muchas lo tienen. Pero no todas las mamás saben qué incluye ni si realmente funciona.

La próxima vez que hables con la directora o el director, considera preguntar:

  • ¿Cuándo fue el último simulacro? ¿Con qué frecuencia los hacen?
  • ¿Hay rutas de evacuación señaladas y puntos de reunión establecidos?
  • ¿Cómo me contactan si hay una emergencia en horario escolar?
  • ¿Quiénes son los responsables de protección civil dentro de la escuela?

No te van a mirar raro por preguntar. Al contrario: es la conversación que toda familia debería tener, y hacerla normaliza que nos importe.

Hablar con los niños sin asustarlos: sí se puede

Aquí está el miedo que tenemos muchas: si les hablo de inundaciones, terremotos o emergencias, ¿no les quito la tranquilidad? La respuesta corta es no, siempre y cuando lo hagamos bien.

Los niños no necesitan saber que el mundo es peligroso. Necesitan saber que hay personas preparadas para cuidarlos. La diferencia está en el enfoque. En lugar de «puede haber una inundación y hay que tener cuidado», prueba con algo como: «¿Sabes que en tu escuela practican qué hacer si pasa algo inesperado? Se llama simulacro. ¿A ti también te ha tocado uno?»

Eso abre una conversación natural. Los niños hablan, preguntan, y de paso tú te enteras de cuánto saben sobre sus propios protocolos. Con los más chiquitos habla de «qué hacer si hay un susto grande»; con los más grandes puedes usar palabras como terremoto, inundación o evacuación sin drama.

Un plan familiar básico: más simple de lo que crees

Más allá de la escuela, vale la pena tener un plan en casa. No tiene que ser complicado. Solo necesitas responder tres preguntas con tu familia:

  1. ¿Dónde nos reunimos si no podemos llegar a casa? Un punto de encuentro cercano: la casa de la abuela, la tienda de la esquina, el parque más próximo.
  2. ¿A quién llaman los niños si no logran comunicarse con nosotras? Un familiar o vecino de confianza cuyo número sepan de memoria, no solo guardado en el celular.
  3. ¿Qué hay en nuestra mochila de emergencias? Agua, medicamentos básicos, documentos importantes. No hace falta una inversión enorme; lo básico ya es un avance enorme.

Practicar esto en familia, incluso en forma de juego, hace que los niños lo incorporen sin drama. Y les da algo valiosísimo: la sensación de que, si pasa algo, saben qué hacer.

Lo que nos recuerda esa historia

Ese director en Nepal no fue un héroe de película. Fue alguien que tenía un protocolo, lo conocía y lo aplicó cuando más importaba. Eso es exactamente lo que queremos para las personas que cuidan a nuestros hijos todos los días: preparación, no heroísmo improvisado.

No podemos controlar todo. No podemos evitar que llueva demasiado o que tiemble la tierra —las que vivimos en Ciudad de México o en zonas costeras lo sabemos muy bien. Pero sí podemos hacer las preguntas correctas, tener conversaciones tranquilas con nuestros hijos y construir, poco a poco, una red de seguridad que empieza en casa y se extiende hasta la escuela.

Esta semana, si puedes, pregúntale a tu hijo cómo son los simulacros en su escuela. Te sorprenderá lo que sabe —y lo que te puede enseñar.

Para conocer los protocolos oficiales de tu zona, puedes consultar a las autoridades de Protección Civil de tu municipio o alcaldía.

Fuente: BBC Mundo

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