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Depresión Juvenil

Depresión Juvenil

La depresión está estrechamente vinculada con los problemas más importantes de salud pública, pues a últimas fechas se ha presentado de manera significativa entre los jóvenes, influenciada por un bajo rendimiento escolar y un clima familiar inadecuado.

Es un trastorno que se presenta durante los años de la adolescencia y se caracteriza por sentimientos persistentes de tristeza, desánimo, pérdida de la autoestima y ausencia de interés en las actividades comunes.

En México, el número de jóvenes que experimentan algún grado de depresión va en aumento. La Coordinación de Epidemiología y Estadística de los Servicios de Atención Psiquiátrica de la Secretaría de Salud, estima que es entre el 15 y 20% de la población juvenil quien enfrenta este serio problema que afecta en su rendimiento, sus relaciones afectivas, y que además, en casos severos, pone en riesgo la vida de los afectados.

Causas, incidencia y factores de riesgo

La depresión puede ser una respuesta transitoria a muchas situaciones y factores de estrés. Este estado es común en los adolescentes, como consecuencia del proceso normal de maduración, del estrés asociado con éste, de la influencia de las hormonas sexuales y de los conflictos de independencia con los padres.

También puede ser una reacción a un suceso perturbador, como la muerte de un amigo o pariente, la ruptura con la novia o novio o el fracaso en la escuela. Los adolescentes que presentan baja autoestima, que son muy autocríticos o que perciben poco sentido de control sobre los eventos negativos presentan un riesgo particular de deprimirse cuando experimentan eventos generadores de estrés.

A menudo es difícil diagnosticar la verdadera depresión en adolescentes debido a que su comportamiento normal se caracteriza por variaciones del estado de ánimo, con períodos alternos de “el mundo es un sitio maravilloso” y “la vida apesta”. Estos estados de ánimo pueden alternar en períodos de horas o días.

Por otra parte, la depresión persistente, el rendimiento escolar inestable, las relaciones caóticas con familiares y amigos, el abuso de substancias y otros comportamientos negativos pueden indicar un episodio depresivo serio. Estos síntomas pueden ser fáciles de reconocer pero la depresión en los adolescentes, con frecuencia, se manifiesta de formas muy diferentes a estos síntomas clásicos.

El exceso en el dormir, cambio en los hábitos alimenticios, incluso el comportamiento criminal (como el hurto) pueden ser signos de depresión. Otro síntoma común de la depresión adolescente es una obsesión con la muerte, que puede tomar la forma ya sea de pensamientos suicidas o temores acerca de la muerte y del mismo hecho de morir.

Las niñas adolescentes presentan el doble de posibilidades de experimentar depresión que los niños. Entre los factores de riesgo se encuentran eventos de la vida generadores de estrés, en particular la pérdida de un padre por muerte o por divorcio, abuso infantil, atención inestable, falta de habilidades sociales, enfermedad crónica y antecedentes familiares de depresión.

Síntomas 

  • Estado de ánimo depresivo o irritable
  • Mal genio, agitación
  • Pérdida del interés en las actividades, apatía
  • Disminución del placer por las actividades diarias
  • Incapacidad de disfrutar de actividades que solían ser placenteras
  • Cambios en el apetito, por lo general pérdida del apetito pero a veces aumento del mismo
  • Cambios de peso (aumento de peso o pérdida de peso involuntaria)
  • Dificultad para conciliar el sueño o para permanecer dormido (insomnio) persistentes
  • Somnolencia diurna excesiva
  • Fatiga
  • Dificultades para concentrarse
  • Dificultad para tomar decisiones
  • Episodios de pérdida de la memoria (amnesia)
  • Preocupación por sí mismo
  • Sentimientos de minusvalía, tristeza o desprecio hacia sí mismo
  • Sentimientos de culpabilidad excesivos o inapropiados
  • Comportamiento inadecuado (incumplimiento de toques de queda, actitud desafiante poco común)
  • Pensamientos sobre suicidio o miedos o preocupaciones obsesivos sobre la muerte
  • Planes para cometer suicidio o intentos reales de suicidio
  • Patrón de comportamiento exageradamente irresponsable
  • Si estos síntomas duran por lo menos dos semanas y causan una significativa perturbación o dificultad para desempeñarse, se debe buscar tratamiento.

Signos y exámenes

  • Examen físico y exámenes de sangre para descartar que los síntomas tengan una causa médica (como por ejemplo, hipotiroidismo, embarazo y enfermedad renal).
  • Evaluación para verificar consumo de sustancias, como alcohol en exceso, consumo de marihuana y otras drogas pueden ser tanto causas como consecuencias de la depresión. Los antiguos procedimientos del tratamiento para la adicción se realizaban bajo la creencia de que la depresión era sólo un síntoma del uso, mas no una causa potencial, y por eso no se la trataba debidamente. Las investigaciones hoy en día demuestran que dichas prácticas incrementan el riesgo de reincidencia. Si se encuentran evidencias de consumo excesivo de sustancias, es preciso asegurarse de que la evaluación siquiátrica no se limite al diagnóstico y que continúe con la evaluación de la depresión y otros problemas siquiátricos potenciales.
  • Evaluación siquiátrica para determinar los antecedentes de tristeza, vacío o estado de ánimo irritable persistentes y la pérdida de interés o placer en las actividades normales. También es adecuada la evaluación para determinar otros posibles trastornos siquiátricos coexistentes (como ansiedad, manía o esquizofrenia).
  • Evaluación de los riesgos de suicidio/homicidio.
  • Información de familiares o personal de la escuela, la cual suele ser útil para identificar la depresión en los adolescentes.

Tratamiento 

Las opciones terapéuticas para los adolescentes con depresión son similares a las de los adultos deprimidos e incluyen sicoterapia y medicamentos antidepresivos . Sin embargo, actualmente existe una advertencia de no administrar Paxil, un antidepresivo importante, a niños menores de 18.

La terapia de familia puede ser útil si los conflictos de familia contribuyen con la depresión. También puede ser necesario el apoyo de la familia o los maestros para ayudar con los problemas escolares. Ocasionalmente, se puede requerir la hospitalización en una unidad psiquiátrica para los individuos con depresión grave o que están en riesgo de suicidio.

A causa de los problemas de conducta que coexisten a menudo con la depresión adolescente, muchos padres se ven tentados a utilizar soluciones punitivas como “campamentos de entrenamiento para reclutas”, “programas de aislamiento” o “escuelas de crecimiento emocional”.

Estos programas, con frecuencia, utilizan un equipo que no es profesional y hacen uso de terapias de confrontación y castigos rudos. No existe evidencia científica que apoye el uso de estos programas. En efecto, hay un cuerpo de investigación cada vez mayor que sugiere que, en realidad, pueden lastimar a los adolescentes, en particular a los adolescentes sensibles con depresión.

Los adolescentes deprimidos que reaccionan también pueden verse comprometidos con el sistema de justicia criminal y a menudo se recomienda a los padres no intervenir, sino dejar que “ellos experimenten las consecuencias”.

Infortunadamente, esto también puede lastimar a los adolescentes a través de la exposición a compañeros que los desvían más y a una reducción de las oportunidades educativas. Una mejor solución es obtener el mejor asesoramiento legal posible y buscar tratamiento por su propia cuenta, lo que les da a los padres un mejor control sobre las técnicas y opciones que se utilizan.

Aunque un gran porcentaje de los adolescentes en el sistema de justicia criminal presentan trastornos mentales, como depresión, pocas prisiones juveniles, “campamentos de entrenamiento para reclutas” u otros programas “alternativos a la prisión” brindan un tratamiento adecuado.

Expectativas (pronóstico)

La depresión usualmente responde al tratamiento. Sin embargo, en algunas personas puede ser una enfermedad que las acompaña durante toda la vida.

Complicaciones 

El suicidio en los adolescentes se asocia con la depresión al igual que con muchos otros factores. A menudo, la depresión interfiere con el desempeño escolar y las relaciones interpersonales. Los adolescentes con depresión frecuentemente presentan otros problemas siquiátricos, como trastornos de ansiedad.

La depresión también se asocia comúnmente con violencia y comportamiento imprudente. Con la depresión también coexisten frecuentemente problemas como el consumo de drogas, alcohol y cigarrillo. Por lo general, los adolescentes con problemas siquiátricos adicionales requieren un tratamiento más prolongado e intensivo.

Situaciones que requieren asistencia médica 

Se debe buscar asistencia médica si se presentan uno o más de los signos de un suicidio potencial.

Aunque no existe un tipo específico de personalidad suicida, se debe estar alerta ante los siguientes signos:

  • Retraimiento, con urgencia por estar solo, aislamiento
  • Mal humor
  • Cambios de personalidad
  • Amenaza de suicidio
  • Entrega de las pertenencias más preciadas a otros

¡Nunca se debe ignorar una amenaza o un intento de suicidio!

Prevención 

Los períodos de estado de ánimo deprimido son comunes en la mayoría de los adolescentes. Sin embargo, las relaciones interpersonales de ayuda y las habilidades de adaptación saludables pueden ayudar a evitar que dichos períodos conduzcan a síntomas depresivos más severos. La comunicación abierta con el adolescente puede ayudar a identificar la depresión a tiempo.

El asesoramiento puede ayudar a los adolescentes a sobrellevar los períodos de estado de ánimo bajo. La terapia cognitiva del comportamiento, que enseña a las personas deprimidas a combatir los pensamientos negativos y a reconocerlos como síntomas y no como la realidad de su mundo, es el tratamiento no medicado más efectivo para la depresión. Se debe garantizar que los consejeros o psicólogos que se busquen estén capacitados en el uso de este método.

Es posible que los episodios de depresión no se puedan prevenir en adolescentes con fuertes antecedentes familiares de este problema o con múltiples factores de riesgo, pero la identificación oportuna y el tratamiento rápido e integral puede prevenir o posponer los episodios posteriores.

La mayoría de los adolescentes se sienten muy tristes algunas veces. Tener apoyo y habilidades de adaptación puede ayudar a evitar que dichos períodos de tristeza conduzcan síntomas depresivos más graves. La comunicación abierta con el adolescente puede ayudar a identificar la depresión oportunamente.

 

 REFERENCIA

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