Pañales, lavar ropa, preparar alimentos, recoger la casa, uniformes, tareas…

Esta lista se queda corta si queremos mencionar todas las actividades que llevamos acabo día a día, somos papás, esposas, hijas, hermanas, en fin, tenemos tanto por hacer que quisiéramos que los días durarán más.

La mayoría de las veces terminamos muy agotadas y frustradas por no cumplir nuestras actividades, antes que nada podemos iniciar con agendar y ordenar lo que debemos hacer, por prioridades y sobre todo teniendo conciencia sobre el tiempo que tenemos disponible para realizarlas.

Ya que tenemos organizadas nuestras actividades debemos dejar un espacio libre dentro de nuestro horario, un tiempo asignado sólo para nosotras. Así sean solo unos minutos, serán minutos solo para ti.

Puedes salir con una amiga, visitar a algún familiar, ir a la estética, masajes, caminar o simplemente darte un baño sin prisas y disfrutándolo al máximo.

Dedicarnos un tiempo para nosotros, no depende de tu pareja, no depende de tus hijos o actividades que debes realizar, solo depende de ti y de nadie más.

Si tú como madre, pero sobre todo como mujer estas bien, eso proyectarás para los demás, tu vida cotidiana se hará menos pesada, la disfrutarás más y podrás con entusiasmo ser una mamá de 24 horas.

Yo entiendo que entre tantas cosas a realizar muchas veces nos perdemos la oportunidad de preocuparnos por nosotras, la devoción que debemos a nuestros hijos nos hace dejar a un lado el ser mujeres.

Bríndate la oportunidad de tomar un café con tu pareja a solas, charlar sobre ustedes, cómo va su relación, que les hace falta, que proyectos tienen en puerta, sin que exista alguna interrupción que los haga distraer el tema, propicia el tiempo en pareja.

Cuida a tus amistades, realiza esa llamada que siempre dejas para después, conversa con personas que están ahí en todo momento y no lo notas.

Disfruta escuchando tu música favorita, baila, ve una película, lee un libro, busca un tiempo para ti, si realmente te lo propones, te darás cuenta que sí se puede disponer de esos minutos valiosos para ti.

Por el simple hecho de ser mamá mereces ser feliz, disfrutar de lo que te gusta, escuchar lo que tu cuerpo necesita y sobre todo hacerlo sin dejar de ser esa excelente mamá.

¡Tú eres importante! ¡Tú eres valiosa! ¡Cuídate!

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