Algunas veces padecemos miedos desde siempre, ya sea a estar encerrados, a las alturas, las cucarachas y alguno que otro insecto.

Estos miedos en ocasiones los podemos transmitir a nuestros pequeños, por imitación o tal vez genéticamente. Así como nos heredan nuestra linda sonrisa, nos pueden heredar alergias y padecimientos por medio de nuestros genes.

Como padres debemos estar al pendiente de ellos para poder ayudarlos a superar estas fobias.

  1. Hay que estar a su lado en los momentos de miedo, escucharlos y respetar lo que nuestros pequeños nos dicen, dejar que se expresen y desahoguen sus temores.
  2. Decirles que es normal que tengan miedo, nunca burlarnos o hacerlos sentir incómodos, ponernos en sus zapatos y platicarles que nosotros como adultos también tenemos miedos y fobias.
  3. Tratar de buscar una solución pronta para hacerlo sentir mejor. Por ejemplo, si le teme a la oscuridad, dejarle una luz encendida, si le teme a los insectos, puedes junto con tu pequeño eliminarlos con un insecticida
  4. Debemos acudir a un profesional cuando nuestro pequeño: deja de dormir, comer y está muy impaciente todo el tiempo, si sus miedos no cesan y son muy prolongados o si deja de relacionarse con los demás.
  5. Nunca hay que utilizar sus miedos para controlar su conducta o como motivo para reprenderlo, es algo muy cruel y además no funciona, simplemente lo vas a estresar más.

Cada niño se desarrolla de distinta manera, cada uno tiene sus temores y los va a superar a un ritmo distinto. Tal vez algunas cosas te funcionen, pero otras simplemente ni pensarlo, así que ármate de paciencia y amor para apoyarlos.

Respetemos los temores o fobias de nuestros pequeños que nosotros tenemos los propios y nos hace sentir bien cuando recibimos apoyo.

 

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