Nuestro amor de padres hace que demos a manos llenas, damos lo que a nosotros nos faltó o sustituimos materialmente lo que no les damos emocionalmente a los hijos.

Recuerdo que de niña al querer un juguete o simplemente ir a ver una película al cine, tenía que esperar a que hubiera la oportunidad, así como el tiempo de hacerlo y el dinero. Debía entender que había otras prioridades, las cuales en su momento no lo asimilaba así, pero no había de otra más que esperar. Hay que decir que no por eso crecí con carencias, traumada o afectada  mentalmente de alguna forma, sino todo lo contrario aprendimos a valorar más las cosas.

En la actualidad te has preguntado: ¿Cuántas veces has comprado juguetes sin celebrar nada y qué tipo de tecnología ocupan tus hijos por ocio, no por solo por necesidad?

Es por eso que se han realizado estudios donde nos muestran pautas de conductas actuales que afectan la personalidad de nuestros hijos que incluso llegan a vivir en estrés.

Dicen que los cuatro pilares del exceso sobre los cuales se erige la educación actual de los niños son:

Demasiadas cosas

El darles lo que nosotros no tuvimos lo hemos enfocado solo a lo material, nos bombardea un mundo de mercadotecnia que logra su objetivo, los llenamos de opciones para “entretenerse”.

Demasiadas opciones

Estamos criando a niños demasiado revolucionados, sin opción a aburrirse e inventarse formas de diversión, porque todo lo tienen a la mano. Sino es una tableta son juguetes, clases extras, video juegos, computadora, etc.

Demasiada información

Con un click pueden saber todo incluso hasta de más, el deseo de tener hijos súper dotados hace que los saturemos de información, los metemos a clases de idiomas, computación, clases extra como natación, karate, danza y demás. No está mal, pero el querer tenerlos ocupados todos los días en algo así, cansa y estresa.

Demasiada velocidad

Por lo mismo que queremos hacer muchas cosas con ellos que corremos a una clase, luego a otra, no coinciden nuestros tiempos con los de ellos y se arma un caos, vivimos de prisa y promovemos que ellos vivan de la misma forma.

Mi intención no es decir que hagan lo contrario, todos los puntos son rescatables, solo debemos omitir lo que damos “demasiado” de nuestras vidas, siempre es necesario un equilibrio en todos sentidos.

Propuestas:

  • Déjalos ser niños que jueguen libremente y sin pautas a seguir
  • No los satures de actividades extras
  • Supervisa los tiempos que usan la tecnología
  • Que aprendan a tocar algún instrumento u otro tipo de arte
  • Asigna en su cuarto un área de materiales para crear: cartón, pegamento, brillos, recortes, plastilina, acuarelas…
  • Que sus juguetes estimulen su inteligencia y no solo entretengan
  • Dedícales tiempo de calidad

Deja que tus hijos disfruten de su niñez, recuerda que era lo que te hacia feliz en tu infancia, platícale sobre tus juegos y que ellos conozcan otras formas de divertirse.

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