¡Cómo mamá necesito kilos de paciencia! Y eso es natural …

Envidio la forma de ser de mi esposo con sus hijos, tiene la suficiente paciencia para tirarse al piso cuantas veces sea necesario, atiende el llamado de sus hijos a cada momento, incluso cuando a la nena se le da por estar pegada con él como chicle y a muchos (incluyéndome) podría desesperar, pero a él no. Les puedo compartir que disfruto la compañía de mis hijos y los amo, pero esa paciencia que mi marido tiene con ellos, muchas veces la envidio.

No crean que solo con mi hija, con nuestro hijo mayor tiene una conexión muy grata, cosas afines que comparten y la gran paciencia por estar con él hasta en situaciones que no le agradan al papá del todo. Un ejemplo es la música que mi hijo escucha como si fuera sacada de una película tipo exorcista, cuando vamos en el auto ya papá la tiene en una carpeta de su reproductor portátil para traer contento al joven.

Yo simplemente me estreso con escucharla, ahora imagínense si la pongo cuando manejo. ¡Podría ocasionar un caos!

Las personas que me conocen de cerca saben que soy lo más relajada posible, las personas que me conocen de manera más íntima como mi esposo y mis hijos que estamos juntos el día a día, saben que suelo perder la paciencia con ciertas situaciones.

Ya con 17 años de casados quién mejor que ellos para saber cómo soy, lo cierto es que solo suelo “ponerme de malas” como dicen ellos, nunca he sido de hacer dramas y montar espectáculos. Simplemente me encierro en mi misma hasta calmarme, cosa que poco a poco voy superando, ya cuando estoy más tranquila sola me pregunto si obtengo algo comportándome así.

Somos mamás pero también somos humanos y cometemos errores, con madurez aprendemos a superar ciertas conductas, además que siempre tengo presente que mis hijos observan y aprenden.

La paciencia es una virtud que no todos poseemos, aprender a obtenerla es cuestión de actitud. En casa tengo un gran maestro (mi esposo), así que voy a tomar en cuenta su forma de ver la vida llena de paciencia con los más importantes: Nuestros hijos.

Mi cuestión no es juzgar, pero cuando las mamás que quieren educar a sus hijos sin tener un gramo de paciencia suelen cometer errores de crianza que pueden afectar gravemente a los pequeños, me lleva a pensar que es por eso que en algún momento les gritan, exhiben y maltratan.

Mamás nosotros somos los adultos, de nosotros depende llevar las riendas por el buen camino, reflexiona si cuentas con la virtud de la paciencia, sino es así, haz algo por adquirirla y aplicarla educando con amor.

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