¡Me estresan!

La época de fiestas decembrinas ya esta a la vuelta de la esquina pero lo que más me ha sorprendido es que la mercadotecnia hace que me estrese pensando que ya se me está haciendo tarde con adornos y preparativos.

Justo cuando teníamos Altar de Muertos en nuestros hogares y los niños disfrutaban de festivales de Halloween, ya en todos lados podíamos observar objetos de Navidad, una prima que es educadora me pidió papel picado y guías de calaveras, en papelerías y tiendas de autoservicio ya estaban agotados esos artículos pues ya tenían las novedades navideñas. ¿Cómo? ¡A inicio de Noviembre!

No recuerdo el año pasado si fue igual o soy yo la que este año estoy en modo Grinch pensando en que nos hacen gastar de más, nos bombardean con publicidad y sus ideas de “ahorro” con el Buen Fin, en el que por cierto, sobreviví sin comprar absolutamente nada! Pero esa es otra historia, la cuestión es que siento, vamos perdiendo la idea de estas fechas, lo importante de ver a la familia reunida y poder comer, cenar y convivir juntos como no es posible otras fechas del año por cuestiones de trabajo o estudio.

No crean que les quiero vender el mensaje de “Amor, Paz y Prosperidad” que tampoco estaría mal, en sí mi mensaje sería invitarlos a que nos enfoquemos en los valores que como familia inculcamos día a día, respetar al prójimo, ayudar al necesitado, ofrecer el hombro y escuchar a las personas que requieran atención de nuestra parte, ser humanos cálidos desinteresados y abiertos a ser felices con lo que tenemos.

De un tiempo para acá lo que luces materialmente hablando es lo que te define, tipo de auto, marcas costosas y el mejor celular son los que actualmente definen a una persona y hasta a una familia, incluso hasta a nuestros hijos podemos ver compitiendo con sus amigos por ver quien tiene más, ellos solo son reflejo de lo que ven en nosotros sus padres.

No juzgo la manera de educar, a lo que quiero llegar es que esas cosas son banales, lo que importa resaltar en nuestra educación son los valores morales que nos fueron inculcados de niños, de ser independientes y exitosos pero a su vez saber tender la mano a quien lo necesite y todo esto hacerlo con humildad, hacerlo como dice el dicho: “Que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha”. Como la mano izquierda y derecha siempre trabajan juntas es muy difícil que una no sepa lo que la otra hizo, pero Jesús quiso decir que ni siquiera las personas mas cercanas a nosotros deben saber cuando uno hagan un acto de bondad, esto así porque cuando alardeamos de lo que hacemos ya tenemos la paga.

Vivamos estas fiestas con el corazón, con los brazos abiertos al recibir a nuestros seres queridos, ayudando a la gente que lo necesita y regalando más AMOR que cosas materiales, el amor perdura… lo material se desgasta.

¡Felices fiestas!

 Contenido Original Publicado en Disney Babble

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