Una bonita iniciativa que une a muchas personas para un fin común: Cobijar a gente en situación de calle.

El año pasado andando por Redes Sociales me encontré con una iniciativa social que se me hizo muy diferente, sobre todo porque une a las personas para hacer bueno por personas que siempre son invisibles a nuestros ojos, con esto las vamos a tener presentes en nuestras vidas, porque ayudándolos vamos a ayudarnos a ser más sensibles, además de una lista interminable de beneficios que poco a poco les iré platicando.

Ya en el blog tengo un tema donde les platico de donde surge el Tejetón y es con los amigos de
Tejiendo Otro Mundo si tienen alguna duda, vayan a leer por allá o contáctenme en las Redes Sociales y yo con gusto les informo.

Este año para mi ciudad es el Segundo y estoy nerviosa pero a la vez emocionada porque ahora si podremos unirnos en la campaña completa!! Comenzamos ya el 10 de Junio a difundir la iniciativa por toda la ciudad, temerosa de ver si rompemos la marca del año pasado que tejimos 18 cobijas en 3 meses, ahora tenemos los 6 meses disponibles y espero que se pueda superar.

No es cuestión de ego, marcas o records sino que mientras más se hacen, más se ayuda y para esto les voy a dar un reporte de lo realizado en el Tejetón Huauchinango 2016 y sepan lo que hay detrás de cada tejido.

Aquí solo se muestran algunas de las personas que nos acompañaron día a día, pero fueron mucho más personas que se dedicaron a pedir apoyo con material, dedicaron su tiempo tejiendo y entregando conmigo las cobijas al cierre.

Personas que viajaban cada semana a tejer y entregar cuadros ya hechos, ella es Mary y puso a tejer hasta a su mami para apoyar la causa.

Esta linda maestra me localizó y vino desde la Ceiba a dejarme sus cuadritos ya tejidos, ni con que pagarle el detalle que tuvo para la gente de nuestra ciudad.

Mamás que venían a tejer en compañía de sus pequeños dedicando un poco de su tiempo.

Nosotros somos su ejemplo.

En Diciembre se concluye haciendo la entrega de las cobijas realizadas, increíble pero maravillosamente cierto hicimos 18 cobijas, recorrimos la ciudad identificando a 6 personas que duermen en los portales, hicimos entrega.

Posteriormente nos dimos a la tarea de acercarnos al Dispensario de la Iglesia que reúne a personas de escasos recursos con un análisis socio económico previo que apoya a las personas de la ciudad y de comunidades cercanas.

Entregando así el resto de las cobijas, incluso nos quedamos cortos porque asiste mucha gente pidiendo apoyo y nunca es suficiente.

El proceso de este trabajo es muy lindo, recabamos material, hacemos tramites correspondientes para difundir e invitar a las personas, tejemos y sobre todo aprendemos a “soltar” prejuicios e ideas que llegan a navegar en nuestra mente: ¿A quién dar? sin juzgar…

Si la gente vive en la calle, si el gobierno hace o no hace, si la persona que esta en la calle huele a aliento alcohólico merece o no nuestra ayuda, si las personas rechazan la ayuda y no quieren la cobija, se respeta.

Nuestra labor es ayudar sin juzgar, sin discriminar y aprender a soltar: Tiempo dedicado, material y dinero invertido, porque una cobija de estas puede costar mínimo $1500 en el mercado, nos ofrecían el dinero para comprar cobijas de una tienda y regalarlas, no es lo mismo señores.

La persona que recibe cada una de las cobijas, valora nuestro tiempo dedicado y agradece con mil bendiciones y lagrimas en sus ojos por pensar en ellos, por dedicarles un tiempo y hacerlos sentir visibles en nuestra ciudad, lo demás no debe importarnos en lo más mínimo.

Incluso lo que ellos decidan hacer con esa cobija después de recibirla a nosotros no tiene que darnos importancia porque nuestro objetivo se cumple al hacer la entrega, al hacerlos sentir especiales e incluidos dentro de la sociedad.

Vivir esta experiencia me ha llenado de beneficios, de los más valiosos es conocer a personas que se sumaron a esta causa, personas con rostro y nombre, otras tantas que anónimamente aportaron material y cuadritos ya tejidos que no quisieron dejar su nombre o tomarse alguna foto, les agradezco de corazón y les invito a vivir la experiencia completa, vayan conmigo a hacer la entrega de cobijas, no se van a arrepentir!

Se unieron también instituciones educativas, iglesias, amigos y familia que siempre están ahí para apoyarme, a todos les agradezco con el alma impulsarme a motivar a los demás a realizar este tipo de Iniciativas.

¡Gracias por Tejer tanto AMOR!

 

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