Todos los padres quieren que sus hijos tomen decisiones saludables. Hablar sobre el sexo y la sexualidad puede ser difícil tanto para usted como para su niño.

La comunicación abierta y franca sobre temas difíciles como el sexo promoverá la confianza entre ustedes y ayudará a que su hijo(a) tome decisiones seguras. La sexualidad adolescente puede causar confusión y resultar abrumadora, y como madre o padre es importante que le transmita a su niño que usted es una fuente segura de apoyo y educación.

Muchos expertos consideran que la pre adolescencia, es una de las etapas más difíciles e importantes en la vida de un niño, ya que en esta edad sufren una serie de trastornos emocionales que definirán su personalidad para el resto de sus vida.

Su curiosidad por todo lo que tiene que ver con la sexualidad es muy grande, así que es el tiempo en que los padres debemos estar listos para darles respuestas inteligentes y no confundirlos. Pero ¿cómo lograrlo?, ¿qué responderles? Seguramente muchos se harán estas preguntas porque ciertamente es muy incómodo abordar el tema, ya que venimos de una cultura, en la que no estamos acostumbrados a hacerlo.

Aunque hoy en día las cosas han cambiado un poco, para la gran mayoría el tabú persiste. El doctor Alberto Domínguez, experto sexólogo infantil nos aconsejara sobre cómo y cuándo debemos tocar este difícil tema con nuestros pre adolescentes.

El momento indicado.

No debemos esperar que nuestros hijos lleguen a la pre adolescencia para hablarles de sexo. Lo que pasa es que muchas veces los propios padres no están suficientemente preparados para tratar este tema con sus hijos. La educación sexual se debe iniciar desde el momento que nace el niño y así como le enseñamos normas de conducta, a vestirse y a comer, de la misma forma se le deben enseñar las cosas relacionadas al sexo.

Un padre no tiene ningún problema en llamarle nariz a la nariz, mano a la mano, pies a los pies, pero si tiene problema en llamarle vagina a la vagina, pene al pene, probablemente a uno le diga “pipí” y al otro le diga “la cosita”. ¿Por qué las personas piensan que hablarles tranquila, abiertamente, natural y espontáneamente de esas zonas del cuerpo es un pecado? Porque así fueron educados. La educación sexual realmente debería estar en estos momentos más dirigida a los adultos para que aprendan que hablándoles a los niños tranquilamente y sinceramente, educarán mejor a sus hijos.

Abordando el tema.

Uno puede hablar de sexo con los hijos en cualquier momento. Por ejemplo, si estamos reunidos en la mesa cenando y de repente nos hablan de una vecina que quedó embarazada teniendo 14 ó 15 años, nosotros podemos decir a nuestro hijos que ese no es el mejor ejemplo a seguir, porque arruinarán su vida al convertirse en madres tan jovencitas, y que para evitar esas situaciones es mejor cuidarse y no tener sexo irresponsablemente en edades prematuras.

Hablar directamente del tema.

Si tu hijo viene y te pregunta cómo se hacen los niños, tu respuesta debe ser real y decirles cuál es el proceso de la procreación. Explicarle que la procreación sucede cuando el esposo le pone el pene en la vagina a la esposa y expulsa los espermatozoides, y que estos viajan dentro del cuerpo de la mujer. Y que cuando se encuentra con el óvulo y crece un bebé.

Si van a tener conceptos inadecuados y sin claridad de lo que realmente funciona y sucede en el ser humano. La idea con la que se quedarán es que los adultos prefieren evitar estos temas; entienden y aprenden que estos son temas que no se deben hablar y que se trata de un campo rechazado y reprimido.

Si por alguna razón mi hijo me pregunta cómo se hace el acto sexual, ¿cómo le debemos explicar?

Por lo general, un niño o pre adolescente no suele hacer esas preguntas, a menos que hayan sido expuestos a ese tipo de actos en la vida real o lo hayan visto en películas. Uno debe decirles la verdad de cómo se desarrolla un acto sexual. Hay que explicarles también que eso es algo que hacen los adultos y que los niños no tienen necesidad de hacerlo. El pre adolescente no comienza a desarrollar sentimientos eróticos a no ser que haya tenido experiencias previas en la infancia de tipo erótico, por adultos que hayan abusado de ellos o por compañeros que han sido abusados. Por lo general, los niños no llegan al erotismo hasta la adolescencia.

Tips que te ayudarán a lograr una buena charla:

  • Sé sincero. Si tienes problemas para explicar el tema, dile a tu hijo que necesita tiempo para organizar sus ideas y decirle las cosas adecuadamente.
  • No pierdas el sentido del humor. Ofrécele con cariño la información adecuada.
  • Háblale con claridad. Llama a las cosas por su nombre adaptando las experiencias de acuerdo a la comprensión del niño.
  • No te centres en los peligros de la sexualidad, porque con esta actitud lo que podrías lograr es que piensen que el sexo es un pecado.
  • Escucha y valora lo positivo de lo que expresan tus hijos. No los regañes si te hace una pregunta que te parezca muy subida de tono. En realidad, esto es una señal natural y responsable.
  • Nunca eludas o ignores a tu hijo cuando te haga una pregunta sexual. Responde sus inquietudes.
  • Utiliza cualquier situación de la vida diaria o episodio de una película donde muestren escenas de adolescentes embarazadas para hablar del tema sexual.
  • No te escandalices ante las preguntas que tus hijos te hagan, por más fuerte que te parezcan.
  • Si tu punto de vista es que tus hijos no mantengan relaciones sexuales hasta el matrimonio y ellos piensan diferente, respeta su punto de vista. Recuerda que tu papel es informar y educar, pero no imponer.
  • Diles que en nunca se sientan presionados de tener sexo porque sus amigos iniciaron esa actividad y ello no.

Hoy en día, se ve y oye mucha información sexual en los diferentes medios y esto puede despertar la curiosidad de los jóvenes. Con la Internet al alcance de casi todos, los adolescentes pueden ver y averiguar lo que quieran. Hable con su hijo(a) sobre cómo algunas de las imágenes que se muestran en televisión, en Internet y en las revistas no son demasiado respetuosas de los cuerpos de las personas. Conversen también sobre cualquier mito o idea errónea que su niño haya visto u oído.

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