Con el buen tiempo llega el momento de hacer alguna escapada con el coche o de irse de vacaciones un poquito más lejos, lo cual supone un largo viaje con los niños en el coche y alguna que otra complicación, como el mareo.

La cinetosis, o lo que es lo mismo, el mareo, aparece cuando no sincronizamos las sensaciones que reciben nuestros ojos y la parte del cerebro responsable de mantener el equilibrio, es decir, vemos como todo se mueve a nuestro alrededor mientras que nosotros permanecemos quietos. Esto produce una sensación de malestar general acompañada de palidez, sudoración, náuseas y vómitos.

Según las estadísticas, los niños se marean mucho más en un coche que en un avión y suele afectarles, generalmente, a partir de los 2 años. Para intentar evitar estos inconvenientes les vamos a ofrecer algunos pequeños trucos que nos puedan servir para tener un viaje plácido y grato para todos, especialmente para nuestro chiquitín.

1. Inicia el viaje temprano, especialmente cuando se trata de trayectos largos, ya que esto permitirá que los niños vayan dormidos durante unas horas, evitando que se mareen durante ese tiempo y además, a ellos el trayecto les resultará más corto y se cansarán menos de ir en el coche.

2. Mantén el coche bien ventilado, sin utilizar ambientadores ni perfumes ya que su olor puede revolver el estómago del niño. Por supuesto no fumes en el coche y si lo has hecho previamente, orealo bien antes de montar a los niños en él.

3. Evita el exceso de calor en el coche, en invierno no pongas la calefacción demasiado fuerte. Abre un poco la ventanilla para que entre aire fresco y se renueve.

4. Conduce con suavidad, evitando los frenazos bruscos. Si vas por una zona de curvas, tómalas despacio con movimientos suaves y evitando los volantazos.

5. Antes de salir de viaje evita dar de comer en exceso a tu hijo y sobrecargar su estómago. No es bueno llevar el estómago lleno, ni tampoco vacio.

6. Si vas a comenzar el viaje después de desayunar, evita ofrecer a tu hijo leche, puedes sustituirla por un lácteo sólido. Con los líquidos se vomita más fácilmente.

7. Si durante el trayecto tu hijo tiene hambre, es mejor ofrecerle alimentos secos ricos en hidratos de carbono, tipo galleta, pan etc., pero no conviene darle mucha cantidad.

8. Siempre que sea posible coloca a tu hijo en el asiento central trasero, ya que además de ser el más seguro, se mueve menos.

9. Durante el trayecto, si tu hijo es mayor, recomiéndale que no mire a los lados y que mantenga la vista fija en algún punto del horizonte que esté delante del coche. Teniendo una referencia visual fija, marearse es más difícil.

10. Intenta mantener a tu hijo entretenido durante el viaje, mirando por la ventana con los detalles del trayecto, jugando con él al “veo-veo”, con adivinanzas, canciones infantiles, o incluso, si lo tienes con una película en el Dvd. Cualquier actividad que le mantenga entretenido y le evite acordarse del mareo le vendrá bien.

11. Evita que lea en el coche, ya que es una de las actividades que más mareo produce. Tampoco conviene que juegue a la videoconsola.

12. Para cada dos o tres horas, además de ser bueno para que el que conduce descanse, permitirá a todos estirar las piernas y airearse.

13. Si tu hijo empieza a quejarse ve muy pendiente de él y si empieza a encontrarse mal o a ponerse pálido, es mejor parar un rato y descansar hasta que se encuentre mejor.

14. Lleva en el coche a mano una bolsa de plástico, donde pueda vomitar si le entran ganas, así evitarás que se manche él o el coche. De todas formas, por si acaso, lleva ropa de recambio y algún trapo o toallitas húmedas para poder limpiar el coche si se ensucia.

15. En el caso de que vomite, mantén la calma, busca un sitio seguro para detener el coche e intenta no ponerte nervioso, ya que eso no ayudará a que la situación mejore y alterará más a tu hijo.

16. Si tu hijo es muy propenso a marearse consulta con tu pediatra antes del viaje, ya que existen medicamentos para el mareo, en forma de jarabes, comprimidos, supositorios e incluso, chicles; te indicará cual es el más apropiado para tu hijo y la cantidad adecuada que deberás administrarle antes del viaje.

Recuerda que siempre que viajes con niños debes planificar el viaje con antelación y mantener la tranquilidad.

 

 

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