Cuando los niños son pequeños y se despiertan asustados en medio de la noche es difícil entender que es lo que les sucede, más aún sin no hablan mucho.

Cuando un niño se despierta llorando y asustado en medio de la noche es porque ha tenido una pesadilla. Usualmente las pesadillas están relacionadas con algo que sucedió durante el día, una historia o programa de TV que lo asustó.

Es estrés también está relacionado con las pesadillas. Ir a dormir puede ser una causa de estrés para los niños que recién están empezando a dormir solos. Estar enfermos o separados de un familiar o ser querido por un tiempo, puede ser otra razón por la cual un niño padezca estrés.

No debes…

– Despertarlos si lloran.

– Llevarlos a tu cama.

– Decirle que las pesadillas son reales ni tampoco que sólo son un sueño. Es mejor que le expliques qué son los sueños y que todos los tenemos.

Por otro lado los terrores nocturnos que afectan a los niños entre los 4 y 12 años y se resuelven espontáneamente en adolescencia.

Los terrores nocturnos no son lo mismo que las pesadillas, los primeros suelen aparecer a primeras horas de la noche, mientras que las pesadillas aparecen en la segunda mitad de la noche, cuando el sueño es más profundo.

En ambos casos el niño despierta angustiado, agitado, llorando gritando y sudando, pero en los terrores nocturnos el niño no recuerda que es lo que lo hizo sentir así. Generalmente son producidos por fiebre, falta de sueño y medicamentos que actúen a nivel del sistema nervioso central.

Cuando los niños son pequeños y se despiertan asustados en medio de la noche es difícil entender que es lo que les sucede, más aún sin no hablan mucho.

Hay muchas razones por las cuales un niño puede despertarse en la noche; algunos niños se despiertan y no se pueden volver a dormir, a veces no pueden dormirse solos o no se sienten bien. Pero cuando se despiertan llorando la historia es diferente.

Cuando un niño se despierta llorando y asustado en medio de la noche es porque ha tenido una pesadilla. Usualmente las pesadillas están relacionadas con algo que sucedió durante el día, una historia o programa de TV que lo asustó.

¿Por qué tengo pesadillas?

Las cosas estresantes que ocurren durante el día pueden convertir los sueños en pesadillas. Las pesadillas pueden ser una forma de liberar las tensiones diarias. Esto suele significar enfrentarse a cosas que la mayoría de los niños tienen que afrontar antes o después: problemas en casa, problemas en la escuela y el estrés originado por el deporte o los trabajos escolares. Algunas veces, los cambios importantes, como mudarse de casa o la enfermedad o muerte de un ser querido, pueden provocar estrés que genera pesadillas.

Es estrés también está relacionado con las pesadillas. Ir a dormir puede ser una causa de estrés para los niños que recién están empezando a dormir solos. Estar enfermos o separados de un familiar o ser querido por un tiempo, puede ser otra razón por la cual un niño padezca estrés.

Por otro lado los terrores nocturnos que afectan a los niños entre los 4 y 12 años y se resuelven espontáneamente en adolescencia.

Los terrores nocturnos no son lo mismo que las pesadillas, los primeros suelen aparecer a primeras horas de la noche, mientras que las pesadillas aparecen en la segunda mitad de la noche, cuando el sueño es más profundo.

¿Cómo actuar ante una pesadilla de mi hijo?

Comienzan generalmente a los dos años, pese a que son más comunes entre los tres y seis años. Ocurren durante el sueño ligero y su frecuencia es relativa.

Es importante saber qué hacer, por lo que te entregamos algunas sugerencias que debes poner en práctica lo antes posible:

Prevención: Como padres, debemos estar atentos a lo que miran nuestros hijos en la televisión, sobre todo antes de irse a dormir.

Prepararse: Las pesadillas no se pueden evitar, por lo que los padres deben oír a sus hijos si lloran en la noche y acudir enseguida para atenderlos y consolarlos.

Tranquilizarlos: Es primordial que los niños se sientan protegidos. Para esto es fundamental que les hables con calma y de manera confortante, con el fin de que sepan que te quedarás con ellos y que pueden volver a dormirse.

Mantener la calma: Pese a que es desconcertante despertar con gritos y llantos, debes mantener la calma para que los niños no noten que estás nerviosa.

Charlar acerca de las pesadillas: Si los niños lo desean, es recomendable que hablen sobre sus pesadillas y discutas con ellos las formas de sobreponerse a las cosas que en el sueño lo asustan.

Debemos como padres ser un apoyo para que nuestros hijos puedan superar estos problemas, habiendo mucha comunicación y sobre todo paciencia para saber que hacer en estos casos.

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