Cualquier cambio en la vida del niño, por mínimo que sea, puede producirle sentimientos de inseguridad, miedo y angustia. Una de las grandes alteraciones que puede ocurrir en la familia, es el nacimiento de un hermanito.

Un nuevo bebé en casa tomará mucha parte de tu tiempo, por lo que debes recordar que las necesidades del hermano mayor también deben ser tomadas en cuenta. Recuerda que tu pequeño aunque sea el mayor sigue dependiendo de ti, ten cuidado de no confundir independencia con que ya no te necesita más, dale su espacio y su momento a cada quién.

El niño debe ser preparado con tiempo para la llegada de un hermanito. Todos los cambios que hayan en la casa deben planearse con anticipación.     Por ello esta es una de las primeras adaptaciones en la vida del niño, pues si hasta ese momento fue el centro de las atenciones, desde que aparece el hermanito tiene que aprender a ceder su lugar o compartirlo con el que llegó después.

Generalmente los niños muestran disgusto por el hermanito que llegó con celos que los padres tratarán de reprimir, concediéndole a él un poco más de atención para reducir la privación, pero esta situación debe perdurar hasta que el niño mayor sienta el atractivo de la compañía del juego y de las travesuras con su hermanito.

Los papás tendrán mucho cuidado de preferir a uno de los hijos para evitar sentimientos y resentimientos que resienten la unidad familiar y crean un clima de ansiedad, a veces los niños renuncian a todo por no querer competir con su hermano a quien considera preferido.     Puede hasta crear una seria perturbación en su desarrollo, pues se niega a comer, se orina, camina y actúa como bebé y en su desesperación renuncia a todo para ser más de su mamá.

Para evitar que piense que la llegada del bebé lo desplaza y le arrebata sus cosas, es recomendable que todos los cambios se hagan tiempo antes de la llegada del nuevo hijo, con entusiasmo y con la satisfacción del logro de “hacerse mayor”. Si no se ha hecho así, es mejor dejarlo para un poco más adelante.

Otra situación es el segundo hijo que resiente la llegada de un tercer bebé, inevitablemente pierde la atención de su mamá y se siente inválido el “del medio” pues si hermano el primero es “el mayor” y el que llegó es “el menor”, esta situación se atenúa si los primeros son varones y la tercera “la nena”, pues el interés por ella les hace olvidar su propia situación.

Los papás deben estar muy atentos a estos estados para que no resulten conflictuales y alteren la serenidad que es necesaria para un normal desarrollo y crecimiento.

Los hermanos son los primeros compañeros de juego y con quien el niño cambia ideas, planifica travesuras, ríen y lloran, se acarician y pelean con reacciones que son naturales y que los padres deben observar y dirigir para asegurar la armonía y la cordialidad.

Por Laura Tellez

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