Ante todo debemos tener siempre claro que la educación que requieren nuestros hijos debe provenir de nosotros, sus Padres, quienes hemos de promover “relaciones de amistad entre los hermanos” de tal manera que la llegada de nuevos hijos contribuya a la fortalecer el Vínculo Familiar.

Una de las circunstancias que pueden fomentar las peleas entre hermanos es la llegada de un nuevo bebé puesto que es uno de los acontecimientos que puede causar inseguridad y nerviosismo entre ellos. Por eso conviene que como Padres nos preparemos con suficiente anticipación un ambiente de tranquilidad, ilusión y acogida para el nuevo ser que complementará a la Familia.

Para evitar los sentimientos de rivalidad es aconsejable motivar a los hijos mayores para que colaboren en la atención al recién nacido, que le den su biberón, cubrirlo con su cobila, ayudar durante el baño, etc.

Es muy importante amar a nuestros hijos con la misma intensidad para evitar celos y envidias entre ellos, así los harán sentir valorados y apreciados, aunque cada uno prefiera distintas maneras de amor.

Durante el proceso de crecimiento de nuestros hijos observamos que los celos y la competividad son las principales fuentes de conflictos y peleas. Es aconsejable evitar situaciones que presentes problema entre ellos:

  • Tratar a loas hijos según su personalidad, aptitudes y capacidades.
  • No hacer comparaciones entre ellos.
  • En alguna pelea, no tomar partido por ninguno.
  • Promover situaciones de ayuda y colaboración entre hermanos.
  • Las normas de disciplina debe de ser pocas pero firmes y claras, sobre todo iguales para todos.
  • Dedicarles nuestra atención y aprender a “escucharlos”, cada uno es distinto.

Todo se reduce a saber entenderlos individualmente y quererlos sin preferencias, ambos son nuestros hijos y a ambos los amamos por igual.

 

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