Generalmente las primeras veces que se presentan los berrinches en nuestros hijos, no les damos importancia y los consentimos.

Esto es correcto siempre y cuando le aclaremos al niño que lo que hizo no estuvo bien y lo elogiemos cuando ya no haga berrinche por la misma causa, lo malo es que la mayoría de las veces no completamos éste proceso.

La edad en que empiezan a presentarse es entre el año y los dos años, y las razones por las que se presentan principalmente son ira, frustración y tristeza cuando no obtienen lo que desean. A ésta edad los niños atraviesan por una etapa del desarrollo en el que se perciben cómo más independientes de sus padres y por lo mismo comienzan con los ensayos de control de ellos y del mundo.

La falta del lenguaje hablado impide al niño expresar de modo claro sus deseos e intereses, lo cual provoca desilusión en él. No regula sus emociones, vive de manera muy intensa y esto promueve la presencia de berrinches.

¿Qué hacer?

  • Distraerlo, ya que es muy común que los niños olviden el motivo del berrinche.
  • Ignorarlos, de ésta manera no reforzaras su comportamiento.
  • Sé consistente, así comprenderá que haga lo que haga mamá no cederá y podrá darse cuanta que no va a conseguir lo que desea.
  • Abrázalo con dulzura y míralo a los ojos sin rabia, esto lo calmará. Además sentirá lo mucho que lo quieres, pero al ser firme en los límites que marcas, tu hijo comprenderá que tus demostraciones de afecto no quiere decir que éstos vayan a romperse.

¿Qué no hacer?

  • Nunca le pegues, esto sólo genera violencia e incrementa la frecuencia de sus caprichos.
  • No cedas, si no, echarás por la borda toda tu labor.

Y si desde pequeños los ayudamos a entender lo que son los límites, durante su desarrollo será más fácil que comprendan que en la vida no se tiene que hacer lo que ellos digan al momento en que lo pidan, su formación podrá ser con menos conflictos y más satisfacciones.

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